Cómo Pasar de Broncas a Entendimiento

    ¿Cuántas veces nos hemos visto en medio de una bronca con nuestro hijo por temas que no tenían importancia?

    A veces creemos que las cosas se hacen de una determinada manera, que la ropa hay que dejarla recogida antes de salir de cuarto, o la cama hecha, o que hay que estudiar a una cierta hora… y para todo esto tenemos razones importantes que justifican lo que creemos.

    Puente

    Estas razones y creencias, que para nosotros son naturales, a veces chocan con la forma de ver las cosas de nuestros hijos.  Ellos tienen otro concepto de lo que es importante y, particularmente en la adolescencia, están en un proceso de construir su identidad:  ¿Quién soy yo?  ¿Qué es importante para mí? ¿A qué he venido?  estas son tres grandes preguntas que su subconsciente está trabajando, pues están a punto de entrar en la edad “adulta”, donde socialmente se supone que están preparados para tomar las riendas de su vida, escoger profesión, y comenzar un camino de independencia económica y afectiva de los padres.

    En este contexto, ¿qué es realmente importante para nosotros?  ¿Qué hagan lo que nosotros decimos, que renuncien a encontrar su brújula y se guíen por nuestros principios… y se mantengan así hasta los 30, 40, 50…años?

    La capacidad de decisión y la autonomía se desarrollan con la práctica.

    ¿Cómo combinar el dar espacio para que nuestros hijos adquieran esta autonomía con cultivar un espacio de convivencia en el hogar donde todos disfrutemos?

    Una de las formas de lograrlo es cultivando la curiosidad y el diálogo.  Sí, la curiosidad.  Cuando somos conscientes de que vemos las cosas de diferente manera, tenemos varias opciones:

    • Encerrarnos en nuestra visión y creencias, y además justificarlas
    • Ser curiosos acerca de cómo lo ve la otra persona, e identificar qué parte nos gusta y qué parte de verdad compartimos ambos, construyendo sobre eso lo que es importante para nosotros

    La primera opción produce distanciamiento y rigidez, hay más probabilidad de que nos tomemos de forma personal lo que dice la otra parte, cuando en realidad solo hay dos creencias distintas detrás, en torno a cómo vemos un aspecto concreto de la realidad.

    La segunda opción, implica:

    • reconocer que cada uno tenemos nuestra verdad y que siempre existe un 2% de verdad compartida con el otro
    • darle más importancia a la relación que a tener razón defendiendo a capa y espada nuestra verdad Única
    • ayudar a nuestro hijo a encontrar su Propia verdad y a comprender al mismo tiempo la nuestra
    • crear puentes entre ambas verdades, para habitar juntos en ese espacio común de entendimiento, paz y armonía

    ¿Qué efecto tendrá esta opción?

    Por supuesto, una relación más fuerte, de mayor confianza y de mejor comunicación entre nosotros y nuestros hijos, creando un clima de diálogo y apertura donde el adolescente se permitirá compartir más con nosotros sus inquietudes, alegrías y preocupaciones y al mismo tiempo conocerse más a través de esas oportunidades de diálogo.

     Te invitamos a profundizar más en este y otros temas en nuestro ciclo de “Charlas para Padres” de este año. La próxima será el miércoles 29 de Enero a las 20h. Únete a la llamada aquí: https://zoom.us/j/810354803